viernes, 9 de enero de 2015

Alados de la noche

"Desde que me enseñaste a volar me es tan difícil caminar, que los pies duelen cuando rozan el suelo y llevo las alas cerradas al vuelo."

Allá al horizonte,
un jinete sobre montura blanca,
cabalgando sobre el cielo,
agitando sus negras alas.

Allá;
En mi ventana,
el reflejo de un farolillo encendido,
suspirando en tenue,
llorando lágrimas doradas.

Allá el jinete,
volaba y volaba,
danzaba sobre estrellas,
y sin embargo, al farolillo se acercaba.

Allá;
en el cielo,
la montura se alzaba,
y con su luz mi ventana salpicaba.

Allá al horizonte,
una montura blanca me miraba,
y sin embargo,
no dejaba de ser inanimada.

Allá en mi ventana,
el jinete de alas negras me buscaba.
Él, entre alaridos,
mi nombre pronunciaba, 
buscando cobijo de la noche estrellada.
 Allá en mi habitación,
en la penumbra de mi morada.
María Isabel Romero Pérez

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