miércoles, 17 de septiembre de 2014

Arena del desierto, metáfora de amor

Atentamente tú, amor.


Un duelo,
entre mis labios y tu cuerpo,
meciéndose en la bahía,
ordenando silencio.
Un silencio roto por el viento,
nacido de la lluvia,
perdido al borde del tiempo.

Acero de mi espada,
sangre manchada de versos.
Una batalla a manos del fuego
destruye el miedo,
se apodera de mis besos,
y te roba el aliento.

Lágrimas de destello salpicadas,
agua del odio eterno,
se funden en un combate
sin dragones ni elementos.
Elemento en una carta hechizada,
con las runas de tu risa,
y con mi deseo maldecida.

Un estoque de tormenta,
afrenta la sábana de invierno,
recorriendo mi frente,
apuntando sobre mi pecho,
y dispara su dardo,
adormeciendo nuestros cuerpos.

María Isabel Romero Pérez