viernes, 29 de agosto de 2014

A la Luna

La Luna es tan especial que seguramente habita en todos vuestros corazones. Estos versos son el reflejo de una historia, no mía, sino del autor de este poema, mi amigo Marcos Canales Duque. He aquí un enlace a su blog http://incomprendidaroja.blogspot.com.es/ que recomiendo encarecidamente visitar. Que la Luna os guíe.

Lo era, yo, lo era, un pequeño Dios,
cuando tú, mi luna, caminabas a mi lado
y tu abrazo blanquecino, arrancaba las legañas de mis ojos.

Era un verdadero Dios, sin pelos en las piernas
cuando tu reflejo en la ventana, al desvanecerse
me devolvía la realidad.

Y no era importante, nada mas que volver a verte
aunque mis pasos siguieran tan pesados como siempre
al consumirse bajo mi abrigo las esperanzas
y el frío del invierno tan rápido como la ceniza
de los filtros, que un día, tu y yo, quemábamos.

Te añoro, a veces, aunque siempre sabía
que verte, seguía significando morir un poquito
como cada día que tú, desaparecías, y yo,
creía que me abandonabas, pero volvías,
maldita rastrera,
                        siempre volvías.
 
Marcos Canales Duque

No hay comentarios:

Publicar un comentario