viernes, 26 de abril de 2013

Naúfrago de la agonía

"A veces quizá esperamos demasiado de los demás, pero no nos damos cuenta de sus ofensivas y el poder manipulador que ejercen sobre nosotros hasta no caer en una honda tristeza. Mientras, este estado lúgubre se fue apoderando de mi ser, hasta que una pizca de esperanza, de amor logró despertar un alma que muere por momentos. Así pues, intento reflejarlo en los siguientes versos, con una lección aprendida -cada persona es juez de su propio destino-. "




Me defraudó la mar,
me envolvió en su melancolía.
Me duele recordar,
la dulce agonía.


Hilo tejedor de vida,
se acaba de enmarañar.
Controladores del mundo,
no nos pueden manejar.


Dulce agonía,
destroza mi garganta.
Profunda melancolía,
ardientemente me quebranta.


Las olas arrastran mi alma,
hacia una isla desierta.
El mar queda en calma,
la mañana despierta.


Descansando sobre la arena,
recuerdo de tu voz.
Recordando serena,
ese profundo amor.

María Isabel Romero Pérez.